Muchas veces escuchamos, o hasta se nos pasa por la cabeza el tema del arte y lo publico. El tema frecuentemente es encarado desde la óptica de la calidad u objetividad del producto o los destinatarios ( ese lugar comun tan conocido de “mi obra es del publico”).
Esta es la tónica que se nos presenta automáticamente cuando queremos trascender el tema de la obra de los artistas. Ya desde el comienzo, cuando escindimos estos dos planos, arte y política digamos, ellos comienzan a hablar automáticamente. Y como suele pasar, son acerrimos antagonistas.
Por un lado, los puristas del arte alzan las banderas de la calidad del producto, la esencia de las artes como un ideal inigualable; y hasta los que se animan a asentir que la persona intima del artista, nació, creció, tiene una historia que lo determino, dedican sus cerebros y corazones a defender y hacerse la idea que es posible que puedan abstraerte, no contaminarse para lograr llegar a niveles superiores.
Del otro lado está la política, que en situaciones que algunos consideramos normales, es un espacio donde hay que luchar por ideales. Y las cosas se juzgan a través del compromiso, y cuando vemos artistas comprometidos, cada uno desde su lugar, demostrando que se puede, desde Discepolo hasta Capusotto... emociona.
Este especial del Justiciero, rinde homenaje a aquéllos que rompieron esa línea, a los artistas que además de artistas fueron ciudadanos de a pié y tomaron un posición.
En esta primera edición, el tango y el peronismo, una linda mezcla, papá.
Esta es la tónica que se nos presenta automáticamente cuando queremos trascender el tema de la obra de los artistas. Ya desde el comienzo, cuando escindimos estos dos planos, arte y política digamos, ellos comienzan a hablar automáticamente. Y como suele pasar, son acerrimos antagonistas.
Por un lado, los puristas del arte alzan las banderas de la calidad del producto, la esencia de las artes como un ideal inigualable; y hasta los que se animan a asentir que la persona intima del artista, nació, creció, tiene una historia que lo determino, dedican sus cerebros y corazones a defender y hacerse la idea que es posible que puedan abstraerte, no contaminarse para lograr llegar a niveles superiores.
Del otro lado está la política, que en situaciones que algunos consideramos normales, es un espacio donde hay que luchar por ideales. Y las cosas se juzgan a través del compromiso, y cuando vemos artistas comprometidos, cada uno desde su lugar, demostrando que se puede, desde Discepolo hasta Capusotto... emociona.
Este especial del Justiciero, rinde homenaje a aquéllos que rompieron esa línea, a los artistas que además de artistas fueron ciudadanos de a pié y tomaron un posición.
En esta primera edición, el tango y el peronismo, una linda mezcla, papá.
Volver al programa
0 comentarios:
Publicar un comentario